Privilegio y Movilidad

La semana pasada viajé a la Ciudad de México para una reunión.  Venía gente del extranjero, y un amigo y yo nos ofrecimos para ayudarles a llegar del aeropuerto a sus hoteles.  La reunión en sí ocurrió cerca de la fuente de la Diana Cazadora; a lo largo de la semana paseamos por ahí para salir a comer.  El fin de semana fuimos al centro a pasear.

Este viaje fue para mí un pequeño experimento de movilidad privilegiada.  Veamos:

Tengo el privilegio de tener una bici plegable, que es bastante más cara que una bici regular, y también el privilegio de poder cargarla por donde hay escaleras sin quedar agotado o lastimado.

Tengo el privilegio de saber leer un mapa, y de tener amigos que al igual que yo pueden estar todo el día atentos a un teléfono celular con conexión a internet y me pueden recomendar rutas:  le twitié a una conocida si sabía de una buena ruta y me resolvió mi problema, así como por arte de magia.

Tengo el privilegio de que mi cuerpo sea lo suficientemente ágil y alerta como para poder usar la bici en calles que no tienen infraestructura segura para ello: llegar de la TAPO, central de autobuses, al aeropuerto de la CDMX, por calles secundarias pero aun así con bastante tráfico.

Tengo el privilegio de ser hombre y así no ser víctima de acoso sexual en el Metro.

Tengo el privilegio de poder caminar sin miedo por lugares que son totalmente hostiles.  Para ir a la Terminal 2 del aeropuerto sin tener que llegar primero a la Terminal 1, me bajé en el Metro Hangares y caminé un poco más de 1 Km por una calle donde no hay banqueta.  Tengo el privilegio de poder caminar rápido, y de saber que ese trayecto me tomaría unos 10 minutos cuando mucho.  (¿Hubiera sido más corto desde Pantitlán?  ¿Hubiera habido banqueta en todo momento?)

Tengo el privilegio de tener amigos que viven en la colonia Escandón, entonces mi trayecto diario de su casa a la oficina por la Diana fue por ciclovías: poco más de 4 Km de camino; 20 minutos agradables en bici.  Si mi única forma de estar en en la CDMX fuera en una colonia alejada de ahí, sería mucho más complicado.

En fin.  Cuando sí te puedes mover como pez en el agua por la ciudad, es debido a tu privilegio.  Cuando no puedes, es culpa del sistema.